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The following articles were written by Fr. Enrique for the diocesan publication, Agua Viva. They are reprinted here for the use of our parishioners.

Los Siguientes articulos fueron escritos por el Padre Enrique para la publicación diocesana, Agua Viva. Son presentados aquí para el uso de nuestros feligreses.

Back to School: Take Jesus with You! By
Fr. Enrique López-Escalera

In the last issue of Agua Viva I introduced the subject of the relationship between faith and science. It was stated that there is no conflict between these two ways of knowing and dealing with reality. As many young people and children get ready for a new school year I would like to continue reflecting on this theme because another dichotomy has been set up in our society: God does not belong in school.

As a result of the Columbine High School tragedy in which several young people were shot to death, a congressional hearing took place. Mr. Darrell Scott, whose daughter was killed and whose son was wounded in the shooting, testified:
“When my son Craig lay under that table in the school library and saw his two friends murdered before his very eyes, he didn’t hesitate to pray in school, and I defy any law or politician to deny him that right. I challenge every young person in America and around the world to realize that on April 20, 1999, at Columbine High School, prayer was brought back to our schools.”

A more powerful case for prayer in school can hardly be made.

Common sense tells us that we need God in the schools. How can the spirit soar without reference to the ultimate reality? How can we deal with facts, historical lessons, grammar, or science without reference to the Truth? How can the formation of minds, souls, characters, and bodies be accomplished without relation to the eternal beauty that is God? Without God the human condition and experience — including the educational formation of our young — reverts to chaos and confusion.

I want to encourage all young people to take Jesus with you as you go back to school. While educators and administrators may not include God and religious topics as part of their educational responsibilities this does not mean that God should not be present in school. The best way in which the presence of God can be recognized in school is through the individual believer, through each teacher, coach, administrator, worker, and student. Live your Catholic faith in the everyday interaction with others, in the decisions you make, in the diligence in which you carry out your duties.

No one can stop you from praying in school; you can do this in the silence of your heart. As you prepare every morning for the day ahead intercede for your teachers and fellow students. As you walk through the hallways be mindful of the presence of God and praise Him! When facing difficult tasks ask for the grace to remain calm, to work hard, to persevere until completion. Success is achieved not only at the end; it is also the process by which one works toward the goal.

Practice the virtues: humility and respect, sacrifice and a love of learning are essential. Do not give in to discouragement or cynicism. Confront these evil spiritual realities by receiving the sacraments; through prayer and fasting one can experience the transformation of grace.

A final suggestion: It would be good for all of us, as we drive by a school building, to raise prayers of intercession on behalf of all who are in school. A spiritual battle is taking place. Students and teachers, put on the armor of God: “Stand fast…girded in truth; clothed with righteousness as a breastplate…with faith as a shield and the helmet of salvation…and the sword of the Spirit, which is the word of God.” Ephesians 6: 14-17

De Regreso a Clases: Lleva a Jesús contigo Por
Padre Enrique López –Escalera

En la última publicación de Agua Viva presenté al tema de la relación entre fe y ciencia. Se dijo que no hay ningún conflicto entre estas dos formas de conocer y tratar con la realidad. Ahora que muchos jóvenes y niños se preparan para un nuevo año escolar, quiero continuar reflexionando sobre este tema porque otra dicotomía se ha establecido en nuestra sociedad: Dios no pertenece en la escuela.

Como resultado de la tragedia de la Preparatoria de Columbine en donde varios jóvenes fueron asesinados, se celebró una audiencia del Congreso. El Sr. Darrell Scott, cuya hija fue asesinada y cuyo hijo fue herido en el tiroteo, declaró:

“Cuando mi hijo Craig estaba tirado debajo de la mesa en la biblioteca de la escuela y vio a sus dos amigos ser asesinados delante de sus propios ojos, no dudó en orar en la escuela, y yo desafío cualquier ley o político que le niegue ese derecho. Reto a todos los jóvenes en América y alrededor del mundo a que se den cuenta de que en 20 de abril de 1999, en la escuela preparatoria de Columbine, la oración regresó a nuestras escuelas.”

Difícilmente se puede hacer un caso más poderoso que éste sobre la oración en la escuela.

El sentido común nos dice que necesitamos a Dios en las escuelas. ¿Cómo puede elevarse el espíritu sin referencia a la realidad última? ¿Cómo podemos tratar con hechos, lecciones históricas, gramática o ciencia sin referencia a la Verdad? ¿Cómo se puede lograr la formación de mentes, almas, personalidades y cuerpos sin relación a la belleza eterna que es Dios? Sin Dios la condición humana y la experiencia — incluyendo la formación educativa de nuestros jóvenes — se revierte al caos y la confusión.

Quiero animar a todos los jóvenes a llevar a Jesús con ustedes cuando regresen a la escuela. Mientras que educadores y administradores no puedan incluir a Dios y temas religiosos como parte de sus responsabilidades educativas, esto no significa que Dios no debe estar presente en la escuela. La mejor manera en que se puede reconocer la presencia de Dios en la escuela es a través de cada creyente, a través de cada profesor, entrenador, administrador, trabajador, y estudiante. Vivan su fe católica en la interacción cotidiana con los demás, en las decisiones que tomen, en la diligencia con que llevan a cabo sus deberes.

Nadie puede prohibir que ores en la escuela; puedes hacerlo en el silencio de tu corazón. Mientras te preparas cada mañana para el nuevo día, intercede por tus profesores y compañeros. Mientras caminas por los pasillos ¡ten en mente la presencia de Dios y alábale! Frente a tareas difíciles pide la gracia para mantener la calma, para trabajar con ganas, para perseverar hasta terminar. El éxito se logra no sólo al final; también es el proceso por el cual uno trabaja hacia el objetivo.

Practica las virtudes: humildad y respeto, sacrificio y amor por el aprendizaje son esenciales. No cedas al desánimo o al cinismo. Enfrenta estas realidades espirituales malignas recibiendo los sacramentos; a través de la oración y el ayuno uno puede experimentar la transformación de la gracia.

Una sugerencia final: sería bueno que todos nosotros, al pasar por un edificio escolar, elevemos oraciones de intercesión a favor de todos los que están en la escuela. Una batalla espiritual está tomando lugar. Estudiantes y profesores, vístanse con la armadura de Dios: “Prepárense… ceñidos de la verdad; vestidos con una coraza de justicia… con la fe como escudo y el casco de salvación… y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.” Efesios 6: 14-17

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